No te engañes más: no
estamos secuestrados. Gobiernan las personas que elegimos con el
sistema político que elegimos y, a escala representativa, no son más que el
reflejo de toda la sociedad. Si derrocas al que está aparece otro similar
legítimamente nombrado que no viene de otro planeta, sale de la misma sociedad
que te rodea, es igual que tu vecino y no tan diferente a ti mismo. Los políticos no son “otra raza”.
Sin embargo si cambias tú y
cambian todos los “tús”, cambiará el elector y cambiará lo que se elija.
Mientras tanto debes
respetar lo que la mayoría escoge hasta que la mayoría elija otra cosa
que a ti
te guste más o te parezca más justo (porque no existe la Justicia como
valor absoluto; como todo, es relativo). Acepta que el sistema nos
define a todos,
elegimos vivir así. Cuando elijamos otra cosa no hará falta luchar,
protestar ni salir a las calles: simplemente será distinto porque la
mayoría será distinta y no al revés.
Apología del cambio, sí.
Imposición de tus intereses, no. Esto solo confirma que también tú miras
egoístamente por ti y tus circunstancias, lo que no te distingue de
aquellos a los que tan ácidamente criticas. Cambia eso de ti,
honestamente, y habrás iniciado el cambio global.
Qué importante son el respeto, la humildad y la aceptación en las relaciones humanas. El respeto a los demás, a sus decisiones libremente tomadas. La humildad para no creer que nosotros poseemos la verdad, que nuestra opción es la única válida, que los demás, pobrecitos, se equivocan. Y la capacidad de aceptación de que, a nivel representativo, las cosas son como son porque la mayoría de la sociedad, de "tu" sociedad, es como es. Que la soberbia no te nuble. Respeto, humildad y aceptación.
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