Déjame extraer a los egoístas que solo buscan su propio interés. Luego sacamos a los que son tan deshonestos que, en idénticas circunstancias, también se beneficiarían de su puesto. Entonces eliminamos a los que son tan insolidarios que nunca compartirían su salario, exactamente como hacen ahora, con aquellos más desfavorecidos y a los que son tan poco generosos que jamás se bajarían el sueldo voluntariamente en situaciones de crisis cuando ello dependiera de su propia decisión. De los que queden extraemos a los que no se sienten responsables de su situación y entregan las riendas de su vida a otras personas, verdaderas dadoras de felicidad y desdicha.
Después vuelve a convocar... a ver cuántos quedan. Estos, estos saben que el mundo es como es porque los que faltan, que son mayoría aplastante, son como son. Saben que no puedes pretender formar un equipo de fútbol con jugadores de tenis.
Después vuelve a convocar... a ver cuántos quedan. Estos, estos saben que el mundo es como es porque los que faltan, que son mayoría aplastante, son como son. Saben que no puedes pretender formar un equipo de fútbol con jugadores de tenis.
Y saben que la única revolución posible, pacífica y deseable es la interior. Por tanto tampoco acudirán.
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