jueves, 3 de julio de 2014

Números del Universo

A medida que la Tierra gira sobre su eje, un punto sobre el ecuador se mueve a unos 1.600 km por hora. El recorrido anual de la Tierra alrededor del Sol es de casi mil millones de km. Un niño de diez años de edad ha viajado casi diez mil millones de km aun cuando nunca haya salido de la localidad en que vive.

Se necesitaría más de un millón de esferas iguales a la Tierra para hacer una esfera igual a la del Sol. Se necesitarían 27.000 millones de soles para hacer una esfera tan grande como la estrella roja gigante llamada Epsilon de Auriga. En un año, el Sol utiliza 22 trillones de toneladas de su hidrógeno para producir la energía que irradia. Pero, a pesar de esto, sus reservas de hidrógeno le permitirán existir todavía durante miles de millones de años. La temperatura en la superficie del Sol es de 6.000 °C. En su interior alcanza 14 millones de grados.

Cada hora, alrededor de un millón de meteoritos llega a nuestra atmósfera (casi 9.000 millones al año). Casi todos, salvo muy raras excepciones, se desintegran antes de llegar a la superficie de la Tierra. Júpiter actúa como un enorme aspirador, atrayendo y absorbiendo cometas y meteoritos. Según algunas estimaciones, se cree que sin la influencia gravitacional de Júpiter, el número de “proyectiles” masivos que alcanzan la Tierra podría ser 10.000 veces mayor (10.000 millones de meteoritos por hora, casi 88 billones de meteoritos al año); ¡GRACIAS Júpiter!

En nuestra galaxia de la Vía Láctea existen por lo menos 200.000 millones de estrellas. Si todas tuvieran nombre, se necesitarían 4.000 años para decirlos todos, suponiendo que se pronunciara uno por segundo sin detenerse. 

Se sabe que en el Universo existen más de cien mil millones de galaxias. En todas las galaxias juntas debe haber, probablemente, tantas estrellas como granos de arena existen en todas las playas del globo terrestre. Pese a los millones de estrellas existentes, el espacio no está ocupado en exceso. Se halla tan cubierto de estrellas como lo estaría América del Sur de ardillas si hubiera solamente tres de ellas corriendo por todo el continente.

La estrella más cercana a nuestro Sol está a 40 billones de km de éste. Las galaxias más lejanas que pueden ser observadas con nuestros telescopios están a una distancia de unos 2 000 millones de años luz, aproximadamente: 20.000 trillones de km. Las galaxias se alejan velozmente unas de otras en el universo. Algunas de ellas recorren más de 100.000 km por segundo. La Galaxia de Andrómeda es la más cercana a nosotros, y lo estará más, porque se acerca a una velocidad de 300 km/s. Se calcula que tiene un diámetro de algo más del doble que nuestro vecindario cósmico, 220.000 años luz ó 2.080.000.000.000.000.000 km (más de dos trillones). Cuando observas la galaxia de Andrómeda, que está a 2.3 millones de años luz, unos veintitantos trillones de km, la luz que ves tardó 2.3 millones de años en llegar hasta aquí. Por lo tanto estás viendo la galaxia tal como era hace 2.3 millones de años, no como es hoy. La luz del Sol tarda 8 minutos en llegar a la Tierra. Cuando lo miras lo estás viendo tal como era hace 8 minutos. Podría haber estallado hace 4 minutos y...¡no lo sabrías!

Tamaño de la Vía Láctea: nuestra galaxia tiene unos 100.000 años luz de diámetro, lo cual supone una cifra muy cercana a 1.000.000.000.000.000.000 km. Sí, han leído bien: casi un trillón de kilómetros. IC 1101 es la galaxia más grande conocida, en el cúmulo de galaxias Abell 2029, con un diámetro de 53.000.000.000.000.000.000 (cincuenta y tres trillones de km). El Universo observable es todo lo que podemos divisar en un radio de 46.500.000.000 de años luz en cualquier dirección, lo cual implica un diámetro de 93.000.000.000 años luz. Si las cifras proporcionadas hasta ahora quitaban el aliento, considérese este número expresado en kilómetros: 879.847.933.950.014.400.000.000 km (ochocientos setenta y nueve mil ochocientos cuarenta y siete trillones novecientos treinta y tres mil novecientos cincuenta billones catorce mil cuatrocientos millones de kilómetros); el diámetro del Universo observable es de casi 1 cuatrillón de km.

Si pudieras meter Saturno en una bañera enorme, éste flotaría. El planeta es menos denso que el agua.

Si con la materia de una estrella de neutrones llenaras una cucharilla de café, ésta pesaría alrededor de...¡1.000 millones de toneladas!

La atracción de la gravedad en la superficie de la estrella enana que acompaña a Sirio (Sirio B) es 250 000 veces mayor que en la superficie de la Tierra.

Si pudieras viajar a la velocidad de la luz (300.000 km por segundo), tardarías unos 100.000 años en atravesar la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Si te encuentras en el ecuador de la Tierra, pesarás alrededor de un 3 % menos que en los polos, debido a la fuerza centrífuga de la rotación de la Tierra.

En Mercurio, un día (el tiempo que tarda en dar una vuelta sobre sí mismo), equivale a 59 días terrestres. Un año (el tiempo que tarda en orbitar alrededor del sol) equivale a 88 días. Eso significa que un año en Mercurio tiene menos de 2 días.

“Lo sublime del Universo

Al principio hablábamos de la experiencia estética de lo sublime, un concepto que, tal cual lo definiera Immanuel Kant (1724-1804), es aquello cuya magnitud escapa a la capacidad de imaginación humana, y tan solo podemos comprenderlo racionalmente. La imaginación, demasiado determinada y limitada por nuestra experiencia cotidiana, fracasa ante magnitudes muy grandes, imposibles de representar para nosotros. Dicho intento frustrado de imaginar determinadas proporciones provoca en el sujeto terror y fascinación. Kant tenía en mente, al hablar de lo sublime, cosas tales como la inmensidad del mar. ¿Qué hubiera pensado Kant si hubiera conocido las cifras con que actualmente tratamos de delimitar racionalmente el Universo? Lo sublime en Kant no se refería solo a lo grande y majestuoso, sino también a lo tremendamente violento, fenómenos que recordaban al espectador la insignificancia del ser humano. ¿Cuán sublime hubiera considerado Kant las inconcebibles fuerzas desplegadas por un agujero negro con una masa de millones de veces la del Sol girando a casi la velocidad de la luz?

Sin lugar a dudas, las cifras del Cosmos pueden inspirar un profundo sentimiento de veneración y proporcionan una verdadera lección de humildad para quien desee aprenderla.” (José Luis Boj Fernández)

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