viernes, 1 de junio de 2012

Tiene arreglo

En medio de tanto desasosiego y tanta oscuridad creados por el ego feroz de muchas personas, que han aprendido con gran celeridad a indignarse por todo en lugar de amar incondicionalmente y ayudar en la medida de sus posibilidades o bien aceptar comprensivamente aquello que no depende de nosotros, con serenidad, con esperanza, la persistente sincronicidad de los acontecimientos me ha llevado a descubrir una prueba increíble de la bondad y la solidaridad humana.

Se trata, sorprendentemente, de un programa de TV que me ha emocionado como creo que jamás lo hiciera esa caja tiránica que controla nuestras mentes. Se llama "Tiene arreglo" y eso es precisamente lo que opino de esta sociedad en la que no está todo perdido ni mucho menos, como algunos piensan.

En él he visto la verdadera naturaleza compasiva y amorosa de los seres humanos, personas ayudando a personas que lo necesitan de verdad, ofreciendo desinteresadamente de lo que tienen para cubrir las necesidades básicas de otros. Con una franqueza, con una humanidad que ponen los pelos de punta. No en vano, al observar la generosidad en estado puro como valor intrínseco del ser humano, lloré, de pura emoción y de alegría y de pena, lloré a lágrima viva.

¿Cómo no voy a amaros a todos? Si sé qué sois, si sé de qué pasta estáis hechos en realidad.



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