viernes, 21 de enero de 2011

Intro

Eso es lo que somos. Alma. Espíritu intangible, energía vibratoria. Somos una porción de la conciencia común creadora de toda realidad, de esa que consideramos "física" y de aquella otra invisible a la que, por pasar inadvertida para la mayoría de nuestros sentidos, no damos tanta importancia.

Todos lo sospechamos en algún momento de nuestra vida. Nos planteamos "el sentido de las cosas" en determinadas etapas de la misma sin concluir nada demasiado convincente. Pero intuimos que hay algo más que nuestra apariencia física; de hecho "intuimos", que en sí ya es prueba irrefutable de conciencia, alma, espíritu o como queramos llamarlo. Intuimos y deseamos, pensamos, penamos y amamos, actividades que claramente no pertenecen a la naturaleza orgánica, ni son medibles o evaluables por la ciencia, pero que son las funciones principales y distintivas del ser humano.

Somos Alma, siempre lo hemos sido, y descubrir, con todas las consecuencias y las implicaciones que ello conlleva, esa realidad me ha liberado de la pesada carga de luchar por los objetivos para los que la sociedad actual nos ha educado: la obsesión materialista, la trampa de la riqueza económica, la competitividad.

Concentrarme en mi espíritu, además, me mantiene sospechosamente cerca de la felicidad absoluta y me susurra que tengo una misión en la vida, que todos tenemos una misión en nuestras vidas. No estamos simplemente de paso, ni hemos venido sólo a "divertirnos".

Los más evolucionados lo saben: incluso nuestro "envoltorio" (si es que la conciencia pudiera circunscribirse a un ámbito físico) está compuesto de energía, de la misma que al vibrar a una determinada frecuencia compone una piedra o un sentimiento, un pensamiento o el agua de la lluvia.


Somos Alma y el que quiera que continúe pensando que somos "materia sólida". Los demás sabrán que yerra.

2 comentarios:

  1. Cuando hablas de "felicidad absoluta", ¿quieres decir que está medida y que si no se van alcanzando ciertos niveles, no se es absolutamente feliz?

    ResponderEliminar
  2. Se trata de un sentimiento, no es cuantificable, ni comparable entre distintas personas. Pero sí se puede ser feliz en un momento de tu vida y más feliz al siguiente. Se podría hablar de grados más que de niveles y es algo muy subjetivo. Aunque creo firmemente en que un nivel superior de conocimiento evolutivo conlleva inevitablemente un estado mejorado de felicidad.

    En mi caso confieso que siempre he sido "moderadamente" feliz, hasta que un día pensé traspasar esa frontera aprendida, marcada por una convención social muy extendida: "nadie alcanza la felicidad completa". Decidí entonces ser "extremadamente" feliz.

    Cada día me acerco un poco más a la plenitud, porque cada día estoy en mayor consonancia con mi verdadero yo, con ese espíritu liberador que trasciende mi nombre, mi cuerpo, mi experiencia y que no es más que parte de algún tipo de dios o de conciencia universal que lo crea todo.

    No fue más que una "decisión". Y sus efectos se reforzaron cuando comencé a entender quién era yo realmente y de qué sustancia estaba hecho. Empecé a ser plenamente feliz cuando descubrí que yo era Alma.

    ResponderEliminar

SEGUIDORES